6 principios de la arquitectura sostenible

La arquitectura es una de las disciplinas que evoluciona de acuerdo a las necesidades de la época en la que se encuentra. Ahora mismo, en la época en la que estamos, las necesidades pasan por una arquitectura sostenible cuyo pilar principal sea el respeto por el medio sobre el que se edifica. De ahí que el uso de materiales sostenibles y de carácter natural resulte innegociable.

Qué es la arquitectura sostenible

La arquitectura sostenible o bioclimática es aquella que diseña todas las construcciones para que aprovechen los recursos naturales que provee el planeta. Obviamente, lo que busca este estilo de arquitectura es impactar lo menos posible en la salud del planeta.

Entre los principios para lograr ese bajo impacto destaca:

  • Realizar el mínimo consumo energético posible.
  • Diseñar de manera inteligente para aprovechar los recursos naturales.
  • Adaptar lo máximo posible las construcciones al entorno natural.

El objetivo es que la vida dentro de los edificios siga un estilo sostenible que permita disfrutar de una vida lo más independiente y natural posible sin tener que agotar los recursos que nos da el medio ambiente.

6 principios de la arquitectura sostenible

Qué beneficios aporta

En una época donde el bienestar del planeta está en riesgo por el ritmo de vida que llevamos y la espiral consumista que existe, apostar por una arquitectura sostenible  que se adapte al medio y no a la inversa, supone la mejor inversión para la seguridad del planeta. Es la única forma de asegurar el futuro mediante un crecimiento sostenible.

No obstante, la cantidad de beneficios que se obtiene al optar por este estilo de arquitectura es ingente, aunque los más destacados son:

  • Ahorro energético y económico, al usar fuentes renovables.
  • Materiales naturales con propiedades aislantes para evitar las inclemencias del clima.
  • Confort interior de las viviendas.
  • Aprovechamiento de recursos naturales como la luz solar.

Algunos principios de la arquitectura sostenible

Si bien es cierto que el principal objetivo de la arquitectura sostenible es idear construcciones que se adapten al medio sin ponerlo en peligro, su actividad de basa en ciertos principios mandatorios.

1. Eficiencia Energética

Uno de los ejes sobre los que gira este tipo de arquitectura es consumir la menor cantidad de energía posible para garantizar el bienestar térmico dentro de las viviendas. Aquí son fundamentales las capas de aislamiento que aseguren que la energía interior de la casa no se escape. 

La preocupación por la eficiencia energética de los edificios surge en 2010 con la implantación de la Certificación Energética, que dejó en claro que los edificios no fueron construidos siguiendo los mismos patrones. Por ello, la Unión Europea estableció 7 niveles de eficiencia (desde la A, que es el rango de mayor eficiencia, hasta la G, que sería el menor). Estos niveles permiten a los usuarios conocer la eficiencia de los edificios, de ahí que la preocupación por la eficiencia energética aumentase y provocara el boom alrededor de la sostenibilidad que hoy vemos, con la proliferación de proyectos en torno a las Passivhaus.

2. Sin puentes térmicos

Los puentes térmicos son las zonas envolventes de los edificios que tienen un impacto directo en su eficiencia energética. La arquitectura sostenible  estudia estos puntos críticos durante la etapa de diseño de las construcciones, a fin de garantizar que la energía no sufra esos puntos de fuga.

La eliminación de estos puentes ayuda a reducir el consumo energético de las viviendas y, por tanto, posibilita la eficiencia, que busca una armonía con el medio ambiente.

3. Bienestar lumínico

Aprovechar la iluminación natural es otra de las máximas de la arquitectura sostenible. Disfrutar de luz natural es uno de los puntos más valorados por los usuarios, y también contribuye a la tan preciada eficiencia energética.

El arquitecto analiza cada uno de los posibles huecos por los que la luz solar entraría, siempre con el objetivo de conseguir una envolvente térmica natural. Unos huecos acristalaros bien distribuidos pueden conseguir la reducción del consumo energético y el aprovechamiento de la energía calefactora durante el invierno.

4. Bienestar acústico

Qué necesario es el silencio a veces, ¿verdad? Reducir el ruido exterior es primordial para conseguir la paz tan preciada a la hora de habitar una casa. Algo que resulta muy complicado en muchas zonas, sobre todo en las ciudades, donde el impacto acústico es notable.

La mayoría de arquitectos que siguen este tipo de arquitectura tienen la reducción de ruido como una de sus premisas. Un bienestar acústico que no es complicado conseguir si se implementan distintos aislantes naturales.

5. Diseño biolífico

Este tipo de diseño apuesta por restablecer la conexión entre el ser humano y la naturaleza, que se perdió con la movilización de la población a los entornos urbanos. Ese movimiento incurrió en un estilo de vida más frenético, estresante y acelerado.

Por eso el diseño biolífico intenta integrar la naturaleza dentro del diseño de los edificios, convirtiéndolo en una parte fundamental del resultado final. La idea es crear espacios para ayudar a las personas a desarrollar su trabajo o actividad, mejorando sustancialmente su bienestar. Algo muy aconsejable, sobre todo en edificaciones que vayan a ser destinadas para albergar oficinas.

6. Uso de materiales sostenibles

Con el cambio climático acechando a la vuelta de la esquina, cada vez más personas están concienciabas con el uso austero de los recursos naturales, y con el impacto de las edificaciones en el medio que nos rodea.

Los edificios son una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Los materiales empleados en las construcciones desde la Revolución Industrial (ladrillos, acero, hormigón, derivados del petróleo, etc.) han sido uno de los factores que más ha contribuido al cambio climático.

Por ello, introducir otros materiales más sostenibles, como puede ser el caso de la piedra, la pizarra, la madera, u otros materiales reciclados, favorece la disminución de la huella ambiental y permite pensar en un cambio de paradigma, con la sostenibilidad como protagonista.